En casa las tartas de queso son nuestra perdición, nos
encantan y llevo hechas ya unas cuantas, pero esta (de momento) es la que más
nos gusta, por su sabor y su textura y sobre todo por lo sencilla que es de
hacer, porque no necesita horno.
En vez de hacer la clásica base de galletas la hice de
magdalenas, un pequeño cambio que en casa también gustó mucho.
Un dulcecito para el fin de semana.
Ingredientes:
Base:
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5 magdalenas desmenuzadas.
Crema de queso:
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1 terrina de queso de untar.
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200 ml de leche.
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200 ml de nata para montar.
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8 cucharadas soperas de azúcar.
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2 sobres de cuajada.
Cobertura:
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4 cucharadas soperas de mermelada de fresa.
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50 ml de agua.
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2 cucharadas soperas de polvos de gelatina de
fresa.
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2 hojas de gelatina neutra.
Preparación:
Desmenuzamos las magdalenas y cubrimos con ellas la base del
molde donde vamos a poner la tarta.
En un cazo vertemos la leche, la nata, el queso y el azúcar
y batimos bien. Llevamos al fuego y cuando esté a punto de hervir agregamos los
sobres de cuajada, no dejamos de remover para que no se formen grumos. Cuando
nos quede una crema fina y sin grumos quitamos del fuego y dejamos enfriar unos
5 minutos.
Pasado este tiempo vertemos sobre la base de magdalenas poco
a poco. Y dejamos enfriar del todo, cuando esté fría metemos en la nevera.
Hacemos la cobertura poniendo primero a hidratar en un poco
de agua fría las hojas de gelatina.
Mientras en un cazo agregamos la mermelada, los polvos de
gelatina y el agua y removemos bien. Cuando esté caliente añadimos las hojas de
gelatina y no dejamos de remover hasta que se deshaga del todo. Quitamos del
fuego y dejamos enfriar unos 10 minutos.
Sacamos la tarta de la nevera y con un cuchillo hacemos unas
líneas en la base de queso, es para que luego no se “despegue” la base de la
cobertura. Vertemos la cobertura de fresa sobre la crema de queso, dejamos
enfriar a temperatura ambiente y a la nevera.
Dejamos enfriar 1 hora mínimo y a ¡¡¡disfrutar!!!
Espero que os guste.
BESOS y que disfrutéis del finde.
